Hasta ahora, los mapas topográficos existentes, ubicaban una zona topográfica a cada parte del organismo. Aunque existían diferentes teorías sobre las ubicaciones de las zonas de proyección, se asumía que cada lugar del iris correspondía a una única parte del organismo.
El hecho de presentar el fenómeno de Reflejo múltiple, parece complicar el mapa iridiano. Con los conocimientos que presentamos en la Iridología de Reflejo Múltiple, y a base de practica se pueden obtener unos resultados sorprendentes.
La complejidad que nosotros observamos en iridología, no se centra únicamente en el reflejo múltiple, que es fácilmente salvable con la practica. Sino en la complejidad propia del ser humano. Cada persona tiene un código genético que ha heredado. Hay que sumarle los diferentes factores que le han influido en su vida, como la alimentación, hábitos, actividad que desarrollan, factores ambientales, etc...
Consecuentemente, el resultado es que cada persona es diferente, tiene diferentes alteraciones que le afectan de diferente forma, y por lo tanto estas se proyectan en los iris y en las pupilas con todas sus connotaciones, proyectándose de diferente forma en cada persona. Aquí, es donde estriba la dificultad de la I.R.M. El poder hacer una valoración adecuada de la información que nos transmiten los iris y las pupilas, es la dificultad que superamos cada vez que los analizamos.
El contenido de la información que nos aportan los signos iridianos y pupilares, es amplio, pero un conocimiento de otros factores como la alimentación, actividad que desarrollan, termina por definir hasta que grado afectan las diferentes alteraciones proyectadas.
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